Dal 21 marzo al 21 giugno 2016 a Firenze, Roma, Napoli, Palermo, Padova

Mas sobre eclipse de sol del 18 del presente

Secchi_Eclipse_1860

fotografie dell’eclisse di Sole del 1860 fatte da Angelo Secchi a Castellón de la Plana nel Desierto de las Palmas in Spagna

Uno de los fenómenos mas sorprendentes y que debe llamar la atención en el próximo eclipse, es la aparición y velocidad de la sombra de la luna, velocidad terrible por lo asombrosa.
Si queremos gozar do un espectáculo magnifico, subamos el dia 18 a la cumbre de una elevada montaña, desde donde se descubra un estenso horizonte. Si tenemos la dicha de que el cielo se presente en este dia azul y diáfano, veremos aparecer la sombrado nuestro satélite, animada de una velocidad tal que causará en nosotros una sensación difícil de esplicar. A la manera de una tenebrosa nube, ésta sombra se estenderá sobre el horizonte; y avanzando con la rapidez del rayo, salvara en pocos segundos estensísimos espacios. El observador, aun el mas prevenido, contemplará con asombro este terrible espectáculo, tendrá la ilusión de que aquella desalada sombra loma origen y existe en la atmósfera misma de nuestro planeta; se sentirá por un momento deslumbrado y aturdido, quedando en seguida envuelto en las tinieblas de una noche repentina.
Otra de las observaciones que pueden hacerse durante el eclipse, es la de la corona luminosa. Al empezar aquel fenómeno, aparece la luna como un disco negro, rodeado de una aureola ó corona luminosa; corona cuya claridad y coloración debe ser digna del mas detenido examen. Un anteojo sin cristal, de color, ó unos buenos gemelos de teatro, son comúnmente suficientes para esta clase de investigaciones.

 

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UNA VISTA CELESTIAL.
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Una tarde tempestuosa
última de primavera
revuelta sobremanera
parda. triste y nebulosa.

Un artista y yo marchando
ibamos hacia la fuente
que está junto al nuevo puente
sus cristales derramando.

Soplaba fresca la brisa,
menuda lluvia caía,
y en su ocaso se veía
el sol con luz indecisa.

Cambió el viento de repente,
y se vieron agrupadas
cien nubes tornasoladas
allá junto al Occidente.

Cesó al punto de llover
y en un cielo azul intenso,
vimos ese grupo inmenso
de nubes de rosiclér.

Destacándose graciosas
del horizonte azulado
como las flores del prado
y las matizadas rosas.

Nubes fantásticas, bellas
espléndidas::: ostentando
cien colores, y brillando
como brillan las estrellas.

Nubes de rosa y azul,
de púrpura y grana tintas,
con fajas verdes y cintas
trasparentes como el tùl.

Nubes de plata y zafir,
de lila y jacinto al pár,
que no se pueden pintar
ni tampoco describir.

Nubes, en cuyo color
el prisma se vé agotado,
y al sol se le vé eclipsado
ante tanto resplandor.

Nubes de nácar formadas.
de aljófar y de carmín,
nubes de perlas, en fin,
en diamantes incrustadas.

Solo la naturaleza
con su encanto misterioso
presenta en el cielo hermoso
nubes de tanta belleza.

Que si bosquejar intentas
en el lienzo ó el papel
le dirán que con pincel
fabuloso las inventas.

Que eso es pura fantasia,
que es mentira, que no existe
y sin embargo lo viste,
yendo conmigo ese dia.

Y con sorpresa y contento
contemplamos tal celage.
galano y vistoso traje
que vestia el firmamento.

Y miramos esas nubes
que tanto hechizo encerraban,
y tanto se asemejaban
al rostro de los querubes.

Nubes puras, cristalinas,
diáfanas y trasparentes,
de tintas resplandecientes
y de formas peregrinos.

Que cual próvido fanàl
dando al náufrago esperanza,
le muestran en lontananza
al Salvador celestial.

Nubes que al mortal revelan
el grande poder de Dios
y van de su gloria en pós
mientras el cielo nos velan.

Nubes de encanto indecible
y de magia inesplicable
cuya faz incomparable
describir es imposible.

Donde se adivina yá,
ó (mejor dicho) se vé,
cuando se mira con fè,
la mano de Jehova!!

Nubes que en resumen son
tipo del bello ideal
la realidad material,
y la mágica ilusión.

Cinco minutos duró
esa vista esplendorosa
deslumbrante y portentosa
que tanto nos admiró.

Hasta que su negro manto,
tendió la noche envidiosa
de esa larde tan hermosa
llena de placer y encanto.

Su crepúsculo mirìfico
nos hizo elevar el animo
hàcia el Hacedor magnánimo
de un celage tan magnífico.

Y en éstasis delicioso
sumidos ambos nos vimos
mientras mirando estuvimos
un cuadro tan magestuoso.

Sublime cuadro del cielo
que se vé, que se percibe....
pero que no lo describe
ninguna pluma en el suelo.

Cuadro que Rafael de Urbino
Con su pincel delicada
no hubiera quizàs pintado,
ni Apeles mismo el divino.

Y sin embargo quisiera
que con tu pincel de artista,
nos trazaras esa vista
pintoresca y placentera,

Para perpetua memoria
del lujo, del esplendor,
belleza, encanto y fulgor
del cielo puro de Soria.

Soria 4 de Julio de 1860.

J. B. O.

 

 

El Avisador Numantino, 1870, A. 1, n. 22

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